Tuesday, February 21, 2012

impresion sobre Juicio final


centro de aprendizaje nahua
Saludos compañeros, encontré este excerpto de un diario de una muchacha nahua que aprendió a escribir español en un convento.  Ella asistió a Juicio final y documentó su reacción a la obra.  Su tono es un poco incrédulo, pero nos revela su interpretación de los mensajes didácticos en la obra y su eficacia. Espero que les guste. 

Hoy los padres nos mandaron a ver un espectáculo llamado Juicio final. Fue toda una producción extraordinaria con tres escenarios en los cuales subían y bajaban los personajes de acuerdo con su destino al final del juicio.  Entre los personajes había ángeles, demonios, Jesús, vivos y muertos, y algunos conceptos abstractos, por ejemplo, la penitencia, la confesión, que usualmente no son personificados en el teatro nahua.  Entonces, me pareció un poco diferente a lo que acostumbramos en nuestra tradición, pero eso no le quitó lo entretenido. También me impresionó bastante todo el escandalazo de la música, las trompetas, las flautas, etc.  
Según los padres y la obra el mundo se va a acabar y el mesias Jesús regresará a juzgarnos.  No sabemos cuando se va a acabar el mundo, podría ser mañana, podría ser en mil años.  En las clases de catecismo leímos en su libro sagrado que el reino de Jesús iba a durar mil años en lo que regresaba a juzgarnos, pero según las fechas que nos imponen, han pasado poquito más de mil quinientos años después de su muerte, y aún rueda la tierra.  Para mi pueblo, nuestro mundo se acabó cuando nos agarraron y nos pusieron a vivir en esta aldea con los padres.  Muchos se murieron, pero para los que sobrevivimos, empezó otra época. Al contrario, los padres nos cuentan que el día del juicio final se acaba el mundo y ya no hay marcha para atrás.
Todo lo del juicio final fue precipitado por los pecados de una payasa promiscua, una tal Lucía, o por lo menos así entendí la cosa yo.  Esta mujer no quiso casarse, entonces, Dios la condenó al infierno.  Los padres nos dicen que mis amigas y yo somos muy bonitas y que todas las mujeres españolas (si de hecho hemos conocido a muy pocas) tienen la cara picada por la viruela.  Gracias a  Dios, esta plaga todavía no llega a nuestra aldea, porque temo que lo menos que nos pudiera hacer es dejarnos la cara picada. Así que no batallaremos por casarnos y vivir rectamente y ser merecedoras de la salvación eterna el día del juicio final.  Espero que me casen con un noble conquistador, tal como hicieron con la hija de nuestro último emperador, Techichpotzín, quien ahora presume que le digan Isabel Moctezuma.  De la otra manera, si me toca un pobre indio, mejor sigo el ejemplo de la condenada Lucía.  A final de cuentas la van a casar en el infierno con alguien que comparta sus modales así que no termina tan mal.
Durante el espectáculo, Lucía lamenta que Jesús la mande a Mictlán, pero cuando yo aún asistía a la escuela para muchachas en Tenochtitlán, nos enseñaron que en Mictlán los muertos pasan por una serie de pruebas antes de llegar al paraíso de Tlaloc.  Entonces, tengo otra esperanza si decido no casarme con alguien de aquí en la aldea, porque los mismos padres reconocen que Mictlán existe, aunque no lo entienden por completo. Además, hay una monjita que me está enseñando a escribir en español, lo cual es bueno porque no terminé de aprender los glifos nahuas, y ella dice que no me tengo que casar si no quiero.  Por ser nahua, no puedo aspirar a ponerme ni el velo blanco ni el negro, pero puedo vivir en el convento como sirvienta y así evitar el matrimonio.
mujer que sufre de viruela
joven nahua
Conquistadores
La parte más entretenida del espectáculo fue cuando los ángeles encomendaron a los muertos a resuscitarse. Supe que no era de verdad porque reconocí a algunos de los muertos y hablaban y se movían. Los padres reclutaron a los actores de entre personas aquí en la aldea, y sé que no están muertas. En los espectáculos nahuas, a veces había muertos, pero de verdad, y no hablaban, sino agonizaban mientras los sacerdotes les sacaban el corazón.  Entonces, era obvio que todo en esta obra de los padres era de mentiritas.  

Vean el video de San Miguel y los resuscitados.
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Wednesday, February 1, 2012

memoria colectiva - distintas perspectivas

La prisión, rescate y muerte de Atahualpa es una obra de teatro andino que incorpora elementos de performance para construir una memoria colectiva.  La obra, por ser teatral, es una especie de performance en sí; y sin embargo, narra distintos eventos de la historia en los cuales se utiliza el performance para transferir el poder de los Inca a los conquistadores y legitimizar el nuevo regimen colonial.  Tres eventos en la obra (y la historia) que son ejemplos de performance  logran este fin son: el baustimo de Atahualpa, su ejeccución y el casamiento entre las ñustas y los soldados españoles.  Estos tres eventos son, según Connerton, ritos que revocan instituciones anteriores (9).  El bautismo de Atahualpa legitimiza el poder de los españoles sobre él. Entonces, ellos pueden criticarle por ser polígamo.  Entonces, lo juzgan a muerte por tener veinte esposas y muchos hijos abandonados por diferentes pueblos.  Al final de la obra, Pizarro manda casar a las ñustas con soldados.  Esta boda masiva sirve para reforzar el poder de los españoles, oprimir a las mujeres indígenas, e iniciar la miscegenación o mestizaje. Según Roach, el proceso de miscegenación también promueve el olvido de la memoria colectiva  al borrar la raza nativa y suplentarla con una gente “blanqueada”(6).   
            Dentro del texto, vemos pistas acerca de cómo el mismo performance de la obra puede manipular los hechos históricos para fortalecer la memoria colectiva de las personas conquistadas. Primeramente, a diferencia de la historia oficial, seguramente escrita en castellaño, esta obra se escribe auténticamente en quechua y español. Naturalmente, los personajes indígenas hablan quechua y los conquistadores hablan español.  Esta diversidad lingüstíca nos permite ver los hechos desde la perspectiva del indígena, en despecho de la historia oficial de los vencedores. Según Connerton, el escribir “memoirs” es igual a una, “perceived capacity of making a personal intervention that makes it possible for the writers of memoirs to conceive their life retrospectively, and frequently to envisage it prospectively, as a narrative sequence in which they are able to integrate their individual life history with their sense of the course of an objective history”(19).  Connerton explica que el género del memoir pertenece casi exclusivamente a la élite y que es un trabajo individual, que el individuo se integra a la historia.  Esta obra de teatro no cabe dentro del género de memoir, pero sí es un intento de integrar la perspectiva del Inca en cuanto a la conquista y si no su intervención, seguramente, su participación, su papel y su crítica de la hipocresía de los conquistadores.  Entonces, al escribir parte del guiñón en quechua, la cultura indígena se integra a la historia oficial.   
Vemos la inclusión de la perspectiva indígena en el personaje de Felipillo, el interprete.  Históricamente los interpretes tienen fama de poder manipular los hechos por su conocimiento superior de lenguas y culturas.  Interpretar es también un acto escencial al performance, porque el performance es una intepretación de los hechos.  Felipillo interviene en el bautismo de Atahualpa para esconder lo que se podría juzgar como la insinceridad de su conversión. Atahualpa acepta el bautismo porque cree que así los conquistadores lo van a dejar libre.  En quecha, Atahualpa dice, “Sí acepto, está bien para así poder irme de esta cárcel.” En español Felipillo remite a los conquistadores, “Atahualpa acepta”, sin incluir el detalle de que Atahualpa quiere salir de la cárcel.   Los indígenas espectadores, que no necesitan la traducción incluida en el texto, saben la realidad de los motivos de la conversión de Atahualpa.
También vemos una crítica de la avaricia de los españoles en el texto no hablado, las instrucciones en cuanto al escenario y la actuación.  Por ejemplo, cuando las ñustas piden ver a Atahualpa y cantan a los conquistadores, las instrucciones indican que los españoles deben ilusionarse más “por el oro y la plata” que por las mujeres. Ésta crítica se puede extender no solamente a su avaricia, sino también a la hombría de los españoles quienes prefieren la riqueza y los metales fríos a los placeres carnales.  Este tema también se ve en la preferencia exagerada de los españoles por la monogamia, en comparación con el Inca sensual que goza de por lo menos veinte mujeres.
En resumen, la obra de teatro,   La prisión, rescate y muerte de Atahualpa, ilustra eventos históricos, ejemplos de performances, que legitimizan el poder del nuevo regimen de los conquistadores.  Sin embargo, la inclusión de la perspectiva indígena en la obra asegura cierta resistencia y crítica hacia la hegemonía.