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| centro de aprendizaje nahua |
Saludos compañeros, encontré este excerpto de un diario de una muchacha nahua que aprendió a escribir español en un convento. Ella asistió a Juicio final y documentó su reacción a la obra. Su tono es un poco incrédulo, pero nos revela su interpretación de los mensajes didácticos en la obra y su eficacia. Espero que les guste.
Hoy los padres nos mandaron a ver un espectáculo llamado Juicio final. Fue toda una producción extraordinaria con tres escenarios en los cuales subían y bajaban los personajes de acuerdo con su destino al final del juicio. Entre los personajes había ángeles, demonios, Jesús, vivos y muertos, y algunos conceptos abstractos, por ejemplo, la penitencia, la confesión, que usualmente no son personificados en el teatro nahua. Entonces, me pareció un poco diferente a lo que acostumbramos en nuestra tradición, pero eso no le quitó lo entretenido. También me impresionó bastante todo el escandalazo de la música, las trompetas, las flautas, etc.
Según los padres y la obra el mundo se va a acabar y el mesias Jesús regresará a juzgarnos. No sabemos cuando se va a acabar el mundo, podría ser mañana, podría ser en mil años. En las clases de catecismo leímos en su libro sagrado que el reino de Jesús iba a durar mil años en lo que regresaba a juzgarnos, pero según las fechas que nos imponen, han pasado poquito más de mil quinientos años después de su muerte, y aún rueda la tierra. Para mi pueblo, nuestro mundo se acabó cuando nos agarraron y nos pusieron a vivir en esta aldea con los padres. Muchos se murieron, pero para los que sobrevivimos, empezó otra época. Al contrario, los padres nos cuentan que el día del juicio final se acaba el mundo y ya no hay marcha para atrás.
Todo lo del juicio final fue precipitado por los pecados de una payasa promiscua, una tal Lucía, o por lo menos así entendí la cosa yo. Esta mujer no quiso casarse, entonces, Dios la condenó al infierno. Los padres nos dicen que mis amigas y yo somos muy bonitas y que todas las mujeres españolas (si de hecho hemos conocido a muy pocas) tienen la cara picada por la viruela. Gracias a Dios, esta plaga todavía no llega a nuestra aldea, porque temo que lo menos que nos pudiera hacer es dejarnos la cara picada. Así que no batallaremos por casarnos y vivir rectamente y ser merecedoras de la salvación eterna el día del juicio final. Espero que me casen con un noble conquistador, tal como hicieron con la hija de nuestro último emperador, Techichpotzín, quien ahora presume que le digan Isabel Moctezuma. De la otra manera, si me toca un pobre indio, mejor sigo el ejemplo de la condenada Lucía. A final de cuentas la van a casar en el infierno con alguien que comparta sus modales así que no termina tan mal.
Durante el espectáculo, Lucía lamenta que Jesús la mande a Mictlán, pero cuando yo aún asistía a la escuela para muchachas en Tenochtitlán, nos enseñaron que en Mictlán los muertos pasan por una serie de pruebas antes de llegar al paraíso de Tlaloc. Entonces, tengo otra esperanza si decido no casarme con alguien de aquí en la aldea, porque los mismos padres reconocen que Mictlán existe, aunque no lo entienden por completo. Además, hay una monjita que me está enseñando a escribir en español, lo cual es bueno porque no terminé de aprender los glifos nahuas, y ella dice que no me tengo que casar si no quiero. Por ser nahua, no puedo aspirar a ponerme ni el velo blanco ni el negro, pero puedo vivir en el convento como sirvienta y así evitar el matrimonio.
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| mujer que sufre de viruela |
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| joven nahua |
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| Conquistadores |
Vean el video de San Miguel y los resuscitados.
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